Todo el mundo se pregunta por qué este Suzuki es tan singular

El Swace comparte con el Toyota Corolla muchas más cosas de las que crees.

Vista cenital del Suzuki Swace con parte de los asientos traseros abatidos.

A veces los designios de los acuerdos comerciales marcan estrategias que no son sencillas de entender. Uno de esos acuerdos es el que mantienen Suzuki y Toyota. Las dos marcas sellaron una alianza que en Europa ha dado como resultado modelos casi iguales. Así ha sido, al menos, en el caso del Suzuki Across, muy parecido al Toyota Rav-4 y ahora el Suzuki Swace, un híbrido compacto con carrocería familiar que guarda parecidos más que razonables con el Toyota Corolla. Apenas el frontal distingue a estos dos modelos que están basados sobre la misma plataforma híbrida que no necesita de un enchufe para recargarse. Eso quiere decir que, una vez que arranca, es capaz de circular en modo eléctrico hasta alcanzar los 30 o 40 km/h siempre y cuando se pise el acelerador de forma suave y continuada. En el resto de los casos, durante el uso del día a día, el motor eléctrico entrará en funcionamiento de forma intermitente en función de la reserva de carga que haya en sus baterías.

A la pregunta de cómo es posible que recargue si no tiene enchufe, la respuesta es sencilla de explicar pero no tanto de llevar a cabo en el plano de la física: recuperando la energía sobrante que se genera en deceleraciones y frenadas. En la toma de contacto por carretera, me dio un consumo de 4,6 litros a los 100 km yendo a un ritmo suave, un dato interesante teniendo en cuenta que este tipo de mecánicas donde más rendimiento da es en ciudad. Es el mismo motor, o mejor dicho motores, que lleva el Corolla: un gasolina 1.8 de 98 CV y un eléctrico de 72 CV. También comparten el esquema de baterías de ion litio bajo los asientos que favorece el aplomo a la hora de conducir y hasta casi precio: 27.995 euros en el caso de la versión básica del Suzuki, solo 55 euros más barato que el Corolla. La ventaja competitiva del Suzuki, al menos en España, es que sale con una campaña de lanzamiento que lo deja en 23.545 euros.

¿Tiene sentido todo este esfuerzo de acuerdos empresariales para competir con modelos casi idénticos en los mismos mercados? Para Suzuki esta alianza le permite contar en Europa con un vehículo más grande de los que tenía hasta ahora: 4655 de longitud mide el Swace. Por otra parte, cubren un hueco que tenían vacío en su gama, el de los full hybrid y, de paso, rebajan la media de emisiones de la marca. Y, por último, venden tecnología a Toyota en el mercado indio. Esta es la gran clave de la alianza entre estas dos poderosas marcas japonesas. Suzuki conoce bien India y su población de más de 1300 millones de personas, mientras que Toyota mira con ojos de deseo las tasas de éxito de su competidor en ese país. Por eso este tipo de alianzas no se entiendan a nivel europeo, pero sí internacional. Suzuki abre las puertas del mercado indio a Toyota que vende en el gran país asiático bajo su marca algunos modelos de Suzuki, como el Baleno, pero con el anagrama de Toyota en la parrilla.

Es lo mismo, a la inversa, que pasa ahora aquí con el Swace. La consecuencia es que todos ganan. También el consumidor que puede inclinarse por la marca que más simpatía le genere o por estos descuentos puntuales como el que ahora anuncia Suzuki. La ventaja es que por ese precio de lanzamiento puede disfrutar de un vehículo con varios modos de conducción –Normal, Eco, Sport o EV (eléctrico)–, una pantalla de 7″ para el cuadro de instrumentación y otra de 8″ para el sistema de infoentretenimiento, multitud de espacios portaobjetos y, como detalle superpráctico, un piso de maletero reversible con revestimiento de moqueta o impermeable en función de lo que necesites. Todo ventajas para el consumidor, mientras que para Suzuki y Toyota, bueno, pues ya se sabe, el provechoso win win del que hablan los norteamericanos, aunque en este caso se trate de marcas japonesas.