Objetivo: llegar al fin del mundo

El Skoda Octavia tiene una autonomía de casi 1000 km y un maletero en el que casi te podrás echar a dormir.

Pertenecer al grupo Volkswagen tiene ventajas. Y en el caso de Skoda pasa desde 1991, cuando el consorcio alemán compró la marca checa. El Octavia ya existía entonces. Fue en 1961 cuando se lanzó su primera variante tipo ranchera. La llamaron Combi. Más de cuarenta años después, en 2020, ha llegado la última entrega, también con carrocería berlina.

Nada tiene que ver este con aquella primera versión. El de ahora se beneficia de una plataforma modular que Volkswagen ha desarrollado para los modelos con motor delantero transversal. Ya se utiliza en otros coches de la casa, como el Audi A3 Sportback, el VW Golf y el Seat León, y seguro que sirve de base a futuros lanzamientos.

Con respecto a su antecesor, ha crecido en todas las medidas, aunque no mucho. Ahora las dimensiones totales son 4,69 metros x 1,83 y 1,47.

En su imagen hay elementos tradicionales como las barras longitudes del techo. Tienen poco o nula función, pero recuerdan a aquellos tiempos en los que las rancheras llevaban baca. Deja la carga, pues, para el maletero y considera la opción de instalar por 1105 euros en España un techo panorámico que puede abrirse en su primera mitad. Puede parecer caro, pero no es tan simple como el de otras marcas. Se acciona de forma táctil e incluye una cortina parasol muy tupida que protege del sol cuando hace demasiado calor.

Mientras tanto, el maletero del Octavia Combi se encargará de llevar tu equipaje y el de tu familia a donde tú digas. Llega a los 640 litros de capacidad, una cifra muy alta si se tiene en cuenta que hay SUVs, como el Mercedes GLB, que ofrecen el mismo dato. Y tranquila si tienes que transportar algo grande o ayudar a un amigo a hacerlo: los asientos se pueden abatir en la proporción 60:40 y llegar así los 1700 litros. El piso, además, se puede colocar a dos alturas, los separadores opcionales te ayudarán a crear pequeñas áreas, los cuatro ganchos a sujetar las bolsas y la lámpara de iluminación de cortesía hará que no pierdas el norte en este trastero sobre ruedas.

De serie viene un kit para reparar pinchazos, pero en opción por 100 euros en España puedes contar con una más que recomendable rueda de repuesto de emergencia. No dudes en adquirirla porque si pinchas no solo tendrás que gastarte entre 30 y 50 euros en comprar otro kit, sino que la espuma inyectada perjudicará el neumático.

En la parte delantera las cosas son más sencillas. Las tendencias de diseño automovilístico se plasman en una rejilla del radiador grande y faros estrechos. Incorpora de serie la tecnología de Matrix LED (VIDEO) que Audi inauguró por primera vez en el A8. Se trata de un desarrollo que puede generar zonas de sombra para no molestar a los otros conductores sin que el resto del espacio visual se vea afectado.

La cuadratura del círculo

El motor es el ya conocido turbodiésel 2.0 TDI de 4 cilindros en línea y 2 litros de cilindrada que proporciona 150 CV de potencia. Para cumplir la normativa europea de emisiones contaminantes, Skoda, como todos los fabricantes, ha tenido que realizar grandes inversiones en investigación y desarrollo. Ha sido una asignatura difícil de aprobar y que en la mayoría de los casos se ha superado gracias a un aditivo para muchos milagroso, el AdBlue. Se trata de una disolución al 32,5% de urea en agua que genera amoniaco. En conjunción con el catalizador, es capaz de transformar los temidos óxidos de nitrógeno en los inocuos nitrógeno y agua. No es caro, unos 0,60 euros por litro en el mercado español y su consumo es de entre 1 y 3 litros por cada 1.000 km. No te preocupes por saber cuánto aditivo te queda porque el Skoda te avisará con la suficiente antelación para que puedas rellenar los 12 litros que su depósito admite. La boca de llenado está justo junto a la del tapón de llenado del diésel.  

Otra de las ventajas de pertenecer al grupo VW es que monta la caja automática de doble embrague DSG. El grupo automovilístico ha sabido capitalizar como nadie este ingenio que se montó por primera vez en el Hillman Minx de 1961 y que en la era moderna vio la luz en el Volkswagen Golf R32 de 2003. Tras él, casi todas las firmas han ido incorporando esta tecnología en la que los cambios se ejecutan muy rápidamente debido a que un embrague impulsa el juego de engranajes de las marchas pares, mientras que el otro lo hace con las impares.

En el Octavia de 2020, la palanca es pequeña y está situada en la consola central. También, si tienes añoranza de los cambios manuales, puedes recurrir a las levas que hay en el volante para cambiar en modo manual secuencial, es decir marcha a marcha. No temas equivocarte porque el controlador, si te vas a pasar de vueltas, no responderá a tu solicitud.

Con un peso de casi tonelada y media, el Octavia Combi puede acelerar de 0 a 100 km/h en 8,8 segundos, que es una cifra muy buena para un coche de planteamiento familiar, y alcanzar los 222 km/h.

Falsas creencias

Pocas veces he conducido un coche en el que el consumo que da el fabricante sea más alto que el que se obtiene en la prueba. Esta es una de esas ocasiones. Según Skoda, el dato es 4,8 litros a los 100. A mí me ha dado 4,6 litros, una cifra extraordinaria. Más teniendo en cuenta que he conducido en condiciones reales, con tramos urbanos y otros por autovía a ritmos dinámicos. Esto tira por tierra muchas de las críticas que se hacen gratuitamente a los diésel porque a menor consumo, menos visitas a la gasolinera y, en consecuencia, menor contaminación. Con el Octavia Combi casi podrás atravesar España de punta a punta. Su autonomía, gracias a su depósito de 45 litros, casi alcanza los 1000 km.

El Octavia Combi es uno de esos coches en los que todo está pensado para facilitarte la vida. En la puerta del conductor hay un hueco con un paraguas plegable y en la del acompañante un cepillo. En los compartimentos de las puertas caben botellas de agua de las grandes y ¡tiene hasta papelera! Hablar de tomas de USB a estas alturas ya casi no merece la pena porque todos los coches las incluyen, pero lo que sí es novedad es que haya una junto al retrovisor y dos en las plazas traseras. Únicamente debes tener en cuenta que son algo más pequeñas que las habituales, las que llaman de tipo C. Con la mayoría de los teléfonos deberás recurrir a un adaptador para poder utilizarlas. También lleva un enchufe de tipo doméstico y un hueco tras cada uno de los asientos delanteros para colocar el teléfono móvil mientras se carga. Por 90 euros podrás montar un soporte para dispositivos multimedia y una práctica moqueta reversible en el maletero.

Cuando nos sentamos por primera en el asiento del conductor de este coche nos llamó mucho la atención su tapicería. Es de color beis, en piel y tela. Transmite mucho estilo… aunque se ensuciará pronto. Lamentablemente no es de serie. 2480 euros vale, pero ten en cuenta que en el mismo paquete están incluidos más extras como el asistente de ángulo muerto o el ajuste eléctrico de los asientos, entre otros.

La tradicional prueba de espacio en las plazas traseras que hacemos en todos los coches nos demostró que, tal como intuíamos, hay una buena distancia longitudinal para las rodillas. Los pasajeros de estos asientos también cuentan con salidas de aire orientables del climatizador y ventanillas que bajan completamente. En cuanto a la altura al techo, podemos decir que es correcta porque el techo panorámico resta algunos centímetros.

Mis sensaciones

Al volante me siento cómoda. Los asientos me sujetan bien, hay una útil plataforma para colocar el pie izquierdo y cuento con apoyo lumbar electroneumático… No me voy a poner de carreras con este coche… Pienso más bien en mi familia y en que los tarados de la suspensión combinados con el modo de conducción Confort les harán los viajes más agradables…

Me gusta conducir este Octavia. Es noble, de ese tipo de coches que transmite seguridad a velocidades elevadas. Podría ser más ágil, tener una dirección más rápida y una suspensión más deportiva, pero entonces no sería un vehículo familiar… Es cuando voy sola, cuando me permito seleccionar el modo de conducción Sport que modifica algo la respuesta del cambio y el acelerador. Ahí el comportamiento del coche sí cambia, lógicamente dentro de su carácter. El modo Eco lo dejo para el día a día, para esos momentos en los que me gusta comprobar su bajo consumo en el cuadro de instrumentos de 10,2”. A veces, elijo que me muestre otro tipo de información pulsando un botón en el volante, pero generalmente me centro en los dos o tres parámetros que indican el estado de la marcha. Puedo ver estos datos también en el head up display opcional que proyecta información en el parabrisas. Y si quiero algo más, trato de gestionarlo mediante su asistente virtual de reconocimiento de voz, pero unas veces escucha y otras… otras no sabe no contesta. Entonces no me queda más remedio que recurrir a la pantalla táctil del sistema de infoentretenimiento de 10”. Ahí tengo el navegador, los ajustes de seguridad, la visión de la cámara trasera que, extrañamente, se mantiene también durante los primeros metros de marcha hacia adelante… Y un sistema opcional de sonido Canton que cuesta 660 euros pero con el que podrás disfrutar de 10 altavoces, subwoofer y ecualizador digital.

El coche de pruebas lo traía por suerte para mí, pero preferí pensar en cómo sería sin ese extra y sin otros que también incluía como el de protección proactiva de los ocupantes, el control de crucero adaptativo o el reconocimiento de señales de tráfico. Y sí, el resultado, me gustó. Pensé que el equipo de serie, con el asistente de distancia de seguridad, el de frenado de emergencia, el de mantenimiento de carril, los sensores de distancia y la cámara de marcha atrás podían satisfacer de sobra a cualquier compradora.

Confieso que me gustan los coches familiares o rancheras. Tienen un punto de estilo y aventura que otras carrocerías no transmiten. En este caso, además, gasta poco, empuja bien y su sistema multimedia es satisfactorio. Pero, por encima de todo, es que es perfecto para disfrutarlo con la gente que quieres.

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