La tecnología que tienes que probar, sí o sí

Los coches microhíbridos no tienen cable, ni los inconvenientes de los modelos eléctricos… ni tampoco su elevado precio. ¿Sabes exactamente qué son y por qué merecen la pena?

Sistema de hibridación del Suzuki Swift
El recién renovado Suzuki Swift

Por Marta García

Decidir ahora qué tipo de coche conviene más es un galimatías difícil de resolver. Pero una de las tecnologías que más están triunfando por su versatilidad es la de la microhibridación. Mild hybrid lo llaman algunos fabricantes, hibridación suave otros.

En realidad, se trata de coches convencionales que incorporan un pequeño motor eléctrico, de 12, 24, 36 o 48 V, en lugar del alternador, o sea, de ese componente que se encarga de cargar la batería en un coche con propulsor de combustión. Inicialmente, este pequeño motor eléctrico, en su variante de menor voltaje se empezó a implementar en los vehículos para hacer funcionar los sistemas de start-stop y permitir desconectar y arrancar el motor nuevamente en los semáforos y pequeñas detenciones. El Toyota Crown de 1974 fue el primero que incorporó este sistema de desconexión automático. Pero los ingenieros del mundo del automóvil no tardaron en descubrir que este pequeño ingenio, ese motorcito eléctrico podía, con un poco más de voltaje, enviar a la batería la energía extra que se originaba en las frenadas y deceleraciones. Conseguían así “un colchón energético” que podía ser utilizado posteriormente en momentos de mayor demanda de potencia.

Camionetas y pick-ups fueron los primeros vehículos que adoptaron el sistema. En Estados Unidos fue la Chevrolet Silverado Hybrid de 2005 la pionera, mientras que en Europa hubo que esperar hasta que Suzuki comercializara en 2016 el Baleno. Después, muchas firmas se han apuntado a este carro que permite ahorros de combustible superiores al 15% y que tiene en el Suzuki Swift que acaba de lanzarse una evolución lógica del ingenio.

Las ventajas están no solo en el ahorro de carburante y en la etiqueta Eco que concede la DGT española, sino en la posibilidad de acceder a una tecnología que, por un precio muy razonable, da un paso adelante en el respeto al medio ambiente.

El Suzuki Swift, además, con sus 3,8 metros de longitud, es prácticamente el único de su segmento –excepto el Mini, bastante más caro– que, además de ofrecer un sistema de microhibridación y la típica tracción delantera, se puede solicitar en versión 4×4. No significa eso que tenga pretensiones off-road, sino que apuesta por la seguridad porque tener las cuatro ruedas motrices en determinadas circunstancias mejora el agarre en curvas, la salida desde parado y la adherencia en condiciones climáticas adversas.

Ya está disponible en España a partir de 15.270 euros y la posibilidad de elegir carrocería bitono.