Híbridos enchufables. Ojo, no siempre merecen la pena

Qué son, cómo funcionan, ventajas e inconvenientes. ¿Interesa pagar un poco más por esta tecnología?

¿Merece la pena el sobrecoste de estos coches? Los híbridos enchufables pueden ser el eslabón entre los vehículos con motor de combustión y los eléctricos, pero, ojo, hay que tener en cuenta algunas pecualiaridades.

Los híbridos enchufables se han puesto de moda. Prácticamente todos los fabricantes tienen un modelo de estas características en su gama porque, en principio, aúnan las ventajas de los motores de combustión y de los eléctricos… pero también sus inconvenientes. Funcionan de forma similar a los híbridos tradicionales, solo que con la particularidad de que el motor eléctrico, además de aprovechar la energía que se produce en las retenciones y frenadas, también la puede obtener de la red al cargar la batería. Generalmente, el motor de combustión es de gasolina, aunque hay modelos, como el Mercedes E 300 de, que lo ofrece en diésel.

A favor
Ofrecen autonomías en modo eléctrico superiores a los 50 km, más de lo que muchos recorremos a diario. Además, el hecho de contar con un motor de explosión permiten realizar viajes largos sin la angustia de quedarse parada. También cuentan con la etiqueta Cero de la DGT.

En contra
Las baterías tienen una gran capacidad de almacenamiento de energía eléctrica para que no vivas pendiente de un cargador. Esta circunstancia incide en un mayor peso y en un incremento de precio de adquisición difícil amortizar.

Te interesa
Es aconsejable si vives cerca de una gran ciudad y tienes un garaje con cargador porque podrás realizar recorridos urbanos sin agotar la batería. Además, también te será posible realizar otros viajes de larga distancia –imposibles con el motor eléctrico– gracias al motor de combustión.