El coche con el que no pasarás desapercibida

El Nissan Juke parece sacado de un cómic manga

 

Nissan ha tenido un par de golpes geniales. El primero, fue lanzar el Nissan Qashqai y abrir la puerta a un concepto que hasta ese momento no existía, el de los SUV. El segundo, pensar en cómo podían trasladar esa idea al mundo de los utilitarios. Los diseñadores escudriñaron tendencias, evaluaron propuestas y analizaron posibilidades. Concluyeron que si querían vender el coche en Oriente y Occidente debían apostar por una estética que fuera entendida en las dos culturas. El diseño manga que Osamu Tezuka impulsó en los cincuenta acudió en su ayuda. El acierto de Tezuka fue combinar dos tradiciones: el arte gráfico nipón y los rasgos occidentales que empezaron a ser populares en Japón tras la Segunda Guerra Mundial.

Los grandes ojos del cómic manga se trasladaron al Juke en forma de unos faros redondeados y la ingenuidad del anime se tradujo en este crossover en unos pasos de rueda prominentes, líneas curvas, molduras voluptuosas y unos interiores no menos exagerados.

El encuentro entre culturas se materializó en el apartado mecánico gracias a la alianza empresarial que Renault y Nissan firmaron junto con Mitsubishi en 1999.

Hoy, la plataforma y el motor de tres cilindros de gasolina y un litro de cilindrada del Juke se montan también en el Captur, solo que en el caso del Renault entrega 101 CV y en el del Juke, 117 CV. ¿Cómo es posible? Aumentando la presión del turbo en el Nissan. El resultado es una mejor respuesta del acelerador, pero también un consumo más alto, particularmente en carretera. La cifra oficial que da Nissan es de 6,2 l a los 100, pero en los 1.600 km que he recorrido con este coche por carretera, a ritmo ágil, la cifra ha subido a los 7,7 l a los 100.

Una manera de tener este dato a raya es utilizar el control de crucero porque mantener la velocidad constante puede llegar a reducir el consumo en un 5%. La tecnología va incluida dentro de un paquete que en Nissan denominan ProPilot. Asocia este sistema el control de crucero con la asistencia activa del cambio de carril y el mantenimiento fijo de la distancia con el coche que le precede. La idea es ir adentrándonos en los primeros pasos de la conducción autónoma, aunque en la práctica puede resultar algo intrusivo para quien no esté acostumbrada.

Pero lo mejor de este coche no está en su seguridad, su consumo o sus prestaciones, sino en que creerás que eres la protagonista de un cómic.