¿Crisis de identidad? Sí, hablamos de un coche

El BMW Serie 4 se desmelena con el frontal más provocador de la historia de la marca.

 

El Serie 4 de BMW tenía una crisis de identidad porque cuando nació en 2013 no era más que la versión coupé del Serie 3. Llamarle Serie 4 respondía al deseo de BMW de diferenciar las denominaciones de las carrocerías berlina y coupé de la marca. A las primeras le asignó números impares (Serie 1, 3, 5 y 7) y a las segundas, pares (Serie 2, 4, 6 y 8). Pero el Serie 4, transcurridos los años de su primera generación, quería algo más, no le bastaba con tener nombre propio. Buscaba un protagonismo con mayúsculas. Y lo encontró en los riñones sobredimensionados que forman la parrilla del radiador en esta su segunda generación. Pero con una singularidad. A diferencia de otros fabricantes, como Alfa Romeo, que utiliza matrículas pequeñas para que nada enturbie sus característicos frontales, en BMW han optado por colocarla en medio de sus exagerados riñones, como tachando precisamente la que es su mayor apuesta estilística. Cosas de los departamentos de diseño. Justifican su desmesura por exigencias del guión o, lo que es lo mismo, para canalizar el aire de refrigeración. Y por si a alguien no convence el argumento, añaden que es un homenaje a modelos clásicos de la marca. Puede ser, porque a los lados del frontal hay grandes tomas de aire. Además, es cierto que los BMW de hace unas décadas tenían los riñones grandes, solo que eran más alargados, menos cuadrados. También conserva la caída del techo en la parte trasera típica de los coupé y una silueta lateral con una cintura muy alta. Es posible que dudes de su diseño al ver fotos del coche, pero en la distancia corta enamora.

La unidad que he probado era de color blanco y contaba con los paquetes de equipamiento deportivo M Pro y M Sport, además de unas llantas M negras de 19 pulgadas de diámetro con los neumáticos extraanchos de perfil bajo y pinzas de freno en color rojo. O sea, un provocador. También llevaba aplicaciones de carbono en retrovisores exteriores, alerón sobre el maletero y difusor. Y cómo no, los faros de LED adaptativos con tecnología láser para apoyar a las luces largas. Todo opcional. Así que si eres de las que prefiere pasar desapercibida, mejor que te inclines por otro paquete de opciones… o por ninguno si no quieres añadir 10 o 15.000 euros a los 48.000 que vale el coche.

El coche está homologado para cuatro plazas, a pesar de que mide 4,77 m. En el interior y en contra de las tendencias de las superpantallas a bordo, el Serie 4 se mantiene en un plano de discreción con una de 8,8″ para el sistema de infoentretenimiento y otra pequeña de 5,7″ situada entre los relojes del cuadro de instrumentación.

Bajo el largo capó se encuentra un motor de gasolina de 4 cilindros en línea y 2 litros de cilindrada que proporciona 184 CV de potencia, aunque hay versiones más potentes. En todos los casos, cuenta con una caja de cambios automática Steptronic de ocho velocidades que se puede accionar desde la típica palanca o desde unas levas situadas tras el volante. También incorpora un programa S, de Sport, con el que este coche, ya de por sí dinámico –alcanza los 100 km/h en solo 7,5 s– se mostrará todavía más deportivo y, lo que es mejor, con un consumo medio oficial de 6,3 L/100 km, aunque en la prueba ha dado 7,4 L/100 km.

Entre sus cualidades está también un centro de gravedad muy bajo y una suspensión que reacciona muy bien en parte porque el peso se ha distribuido a partes iguales entre el eje delantero y trasero para mejorar el comportamiento. El coche va literalmente pegado al asfalto, pero ojo porque transmite tanta seguridad y es tan rápido que es fácil pasarse de los límites de velocidad.

Eso sí, no esperes que el acceso a las plazas traseras sea cómodo. Esto no es una berlina ni un SUV. Es un coupé con todo lo que eso conlleva. Y eso pasa porque el espacio que deja el asiento cuando se inclina y desliza hacia delante no sea grande ni de formas regulares. Tampoco la altura libre al techo para las cabezas es generosa, aunque sí es aceptable el espacio para las rodillas. Pero por encima de todo esto, de si es caro o barato, o de si el equipamiento de serie es muy justo, está el hecho de que muy probablemente se trate de uno de esos coches que se convertirá en leyenda antes de morir.