Cómo saber si el Peugeot 308 es el coche que necesitas

Su apuesta por la tecnología es brutal

MG

A veces las marcas anuncian tanto el lanzamiento de un nuevo modelo que cuando realmente llega al mercado una tiene la sensación de que es un viejo conocido. Pues eso es lo que nos está pasando con el Peugeot 308, que llevamos tanto tiempo viendo fotos suyas y oyendo hablar de él que cuando nos lo presentaron el otro día es como si estuviéramos encontrándonos con alguien de la familia. Pero no es así porque este Peugeot es completamente nuevo. Al menos eso es lo que dicen los responsables de Peugeot y ciertamente lo es si se compara con el anterior 308. Pero este que empezará a venderse a final de año, aunque ya se pueden hacer pedidos tanto en su versión berlina como Station Wagon, o sea familiar, no puede negar que pertenece a un gran consorcio automovilístico, Stellantis, con todo lo que eso supone.

Stellantis es un consorcio ítalo-franco-estadounidense que nació en enero de este año y que aglutina catorce marcas: Fiat, Alfa Romeo, Lancia, Maserati, Abarth, Jeep, Chrysler, Dodge, RAM, Citroën, DS, Opel, Vauxhall y la propia Peugeot. No es, pues, ninguna tontería y mucho menos en un mercado en el que las sinergias y las economías de escala están a la orden del día.

Una de las ventajas que tiene pertenecer a uno de estos grandes grupos industriales es que disponen de plataformas que sirven de base para muchos modelos. En este caso, el Peugeot 308 se asienta sobre la misma base que el Opel Astra, el Citroën C4 o el DS4. Y eso es bueno y es malo. Bueno porque se ahorran costes de fabricación y malo porque tiene competidores muy directos dentro de su propia casa.

Pero, para ser justos, el Peugeot 308 hay que valorarlo respecto a su antecesor. Este es más largo que el modelo anterior y también más bajo, o sea, tiene un grado de eficiencia aerodinámica que para sí quisieran los SUV. Tanto, que ha logrado reducir 2 gramos de CO2 por cada cien kilómetros recorridos. No es mucho, pero a ello hay que añadir que en esta nueva generación la marca ya ofrece motores híbridos enchufables que permiten recorrer en modo eléctrico 60 km. A partir de ahí, el coche circula con gasolina. La gama también tendrá motores diésel y gasolina convencionales y en 2023 llegará una versión eléctrica

¿Cuál me compro? Teniendo en cuenta que hay competidores muy similares, ¿por qué el consumidor se va a comprar un Peugeot 308 en lugar de un Opel Astra o un DS4? Posicionamiento de marca, lo primero, pero también diseño, precio… porque ya no hay la fidelidad a un fabricante que había antes. En este caso, el 308 lleva tecnologías muy atractivas que pueden gustar al consumidor como un cuadro de instrumentación en 3D. Es cierto que esta solución ya la sacó Mercedes en el Clase S, pero Peugeot es una marca más terrenal y generalista. Está disponible a partir de 23.200 euros y es casi un videojuego en el que puedes configurar la pantalla de infoentretenimiento a tu gusto, determinar el acceso directo a determinadas funciones, etc. Tiene también la posibilidad de conectar dos teléfonos simultáneamente y cuatro tomas USB tipo C, esas un poco más y que empezarán a ser estándar para todos los dispositivos móviles en un par de años en la Unión Europea.

Peugeot también se diferencia de sus competidores en que ha basado su identidad de marca en lo que ellos llaman i-cockpit o lo que es lo mismo un cuadro de instrumentos situado más alto de lo normal que se ve por encima del volante y un volante achatado más pequeño de lo normal basado en el mundo de la competición. El primer i-cockpit de Peugeot se montó en el 208 que se lanzó en 2012 y desde entonces, a pesar de las críticas alertando de que limita la visión del cuadro de instrumentación en muchos casos, la marca lo mantiene en sus modelos.

El volante que ahora incorpora el 308 está dotado de una serie de sensores para saber si el conductor tiene las manos sobre el volante y, en caso de que no sea así durante unos segundos, activar el sistema de alertas sonoras para avisar de que se vuelva a tomar el control del coche. En cualquier caso, hay que acostumbrarse a él.