Así evita Hyundai que te vayas al concesionario de la competencia

Cerrar opciones a sus competidores, clave en el plan de comercialización del Tucson.

El diseño del Hyundai Tucson se acerca a los gustos americanos y europeos.

Ahora mismo las conductoras nos enfrentamos al dilema de qué tipo de motor elegir para nuestro nuevo coche. Cada uno de ellos tiene ventajas e inconvenientes, pero sobre todo teniendo en cuenta que ni los eléctricos son la panacea de la que hablan ni los diésel el maldito demonio de Tasmania. Todo depende del uso que se le vaya a dar.

Son los híbridos enchufables los que últimamente están acaparando la atención de las consumidoras y los que han tenido un crecimiento del 125,2% de enero a septiembre de 2020 respecto al mismo periodo del año anterior.

Hyundai va a lanzar en primavera el Tucson con esta mecánica, pero ¿segura que es lo que estás necesitando? El 70% de los vehículos de España duermen en la calle, eso quiere decir que tienen serias dificultades para recargar las baterías. Lo mismo pasa con los eléctricos. En cuanto a los motores de combustión térmica, ya empiezan a oírse rumores de que algunos centros de ciudades podrían impedir su paso a partir de 2023. Sin embargo, ahí sí que un eléctrico sería la opción ideal, mientras que los demonizados diesel tienen en la carreteras y autovías un largo camino de años por recorrer. El dilema es serio y tiene a las marcas de coches sumidas en un desconcierto que poco ayuda en estos tiempos de incertidumbre.

Algunas, como Mazda, acaban de apuntarse al carro de los eléctricos; otras como Seat lo hace tímidamente por aquello de estar presente en un segmento que todo el mundo dice que es de futuro; Skoda ofrece unos diésel que son la envidia del sector; los gasolina de Mercedes son un prodigio de eficacia, y la microhibridación ligera de Audi no enseñó que viajar a vela en un coche es posible. ¿Y Hyundai? Hyundai se ha apuntado a todos los carros, sin que sea esto dicho en tono eufemístico.

El Tucson ha decidido ofrecer todas las tecnologías posibles en su gama para cerrar cualquier tipo de hueco a sus competidores y acaparar así al mayor número de compradoras que buscan un SUV compacto. Únicamente le falta el hidrógeno, pero es solo cuestión de tiempo porque la marca ya está haciendo sus pinitos con este combustible en el Nexo, un modelo que se empieza a comercializar.

El Tucson, pues, se vende con motores de gasolina, diésel, mild hybrid, full hybrid y, próximamente, híbrido enchufable. Nada queda al azar. Lo único que se desconoce es si el full hybrid, como sospecha Hyundai, es la variante más vendida.

Estéticamente, el nuevo Tucson ha dado un paso de gigante respecto al anterior modelo. Ha crecido algo, poco, apenas unos milímetros, pero no es tanto que sea mayor como que el propio concepto ha evolucionado hacia un SUV con más pretensiones. Atrás quedó su primera generación lanzada en 2004 –ix35 lo llamaron entonces– construida sobre la base del Kia Sportage. No había llegado todavía a la marca Peter Schreyer , el gran gurú del diseño europeo y padre de modelos como el Audi TT. Schreyer tomó las riendas de una estética que estaba muy enfocada a Asia y revolucionó el concepto de este coche y en realidad de toda la marca para adaptarla a los gustos occidentales. Fue uno de los pasos más importantes de la política de Hyundai para abrirse hueco fuera de sus fronteras. La contratación de ingenieros europeos, una política exigente en términos de calidad y la apertura de fábricas en Europa, como la de Checoslovaquia en la que se fabrica el Tucson, completaron un plan que ya lleva tiempo dando sus réditos.

Ahora el Tucson no es más que otra pieza en esa estrategia de conquista de otros mundos. Un frontal poderoso muy al gusto americano pero con las reminiscencias asiáticas de sus orígenes coreanos es una de sus señas de identidad más marcada junto a una carrocería muy angulosa, con volúmenes marcados por aristas. Nada que ver con las formas redondeadas de hace un par de décadas. Ahora se llevan las rectas. Y Hyundai lo sabe. Tanto que los pasos de rueda son cuadrados y el diseño de los grupos ópticos, romboidal.

No es que se centre ahí el carisma de la cuarta generación del Tucson, que también. En el interior una tiene la sensación de estar en el coche de una de las típicas marcas premium, si no fuera porque el sistema de infoentretenimiento y algunos detalles que comparte con Kia nos recuerde de qué marca se trata. ¿Es eso malo? No, al contrario. Kia y Hyundai comparten grupo industrial y muchas más cosas que hacen que los precios no se disparen en ninguna de las dos marcas. En el caso del Tucson, hablamos de  25.900 euros en España, incluidas promociones de lanzamiento.

Por este precio se puede acceder a la versión básica de gasolina de 150 CV, pero ten por seguro que si no es esta la que quieres, Hyundai te ofrecerá muchas otras para que evitar que cruces la calle y te vayas al concesionario de la otra esquina.

Equipamiento de serie desde la versión básica

– Llantas de aleación de 17”
– Display audio de 8”, con Bluetooth, y conexión inalámbrica Android Auto y Apple CarPlay
– Cámara de visión trasera
– Pantalla multifunción del cuadro a color de 4,2”
– Hyundai Smart Sense: asistente anticolisión frontal con ayuda en las intersecciones; monitor de visión del ángulo muerto; asistente anticolisión en el ángulo muerto, llamada de emergencia, control de crucero…
– Climatizador manual
– Elevalunas eléctricos delanteros y tarseros
– Llave plegable con mando a distancia
– Espejos retrovisores plegables eléctricamente
– Freno de mano eléctrico EPB